¡Que llegue ya!

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Es verdad que necesito un cambio de estación.

Que acaben estos días largos y extremadamente calurosos. Tener que dejar de arrancar hierbas, que no son ni buenas ni malas, simplemente son. Y quién soy yo para decidir la muerte de ellas, de manera cruel, despiadada e indiscriminada.

Que termine el polvo que se te mete en los huesos, el calor pegajoso imposible de quitárselo de encima, goteos que se atascan, plantas deshidratadas, invasión descontrolada de adventicias, pájaros de mal agüero queriendo comerse el sudor de tu frente, plagas amenazando a la vuelta del bancal, tomates asolanados, algún pequeño golpe de calor, sombrero de paja, saetas en los calcetines, mosquitos nocturnos chupasangre, los riñones al jerez, tus amigos en la playa y ninguna nube que te de un poco de tregua en forma de sombra.

Verano extremo en la Extremadura profunda. Tardes de cobijo bajo la verde parra. Chicharra afónica de tanto recordarte la que está cayendo. Querer ser encina y tener el secreto para poder desafiar este calor que nos aplasta contra el suelo amarillo.

Después de desayunar, está oscuro todavía, sales para aprovechar la fresca. Es casi hora de cenar cuando después de la siesta sales a trabajar.

Todo el calor del verano condensado en el rojo absoluto de una sandía.

Un vergel en la dehesa. Un oasis al norte del Sáhara es como veo mi huerta en la canícula. El milagro del agua que transforma lo yermo en bello y lo bello en comestible.

Saciar la calor con un chorreante melón.

Me siento a esperar a que vengan las nubes. Está todo preparado. Lo tengo todo listo.

Que entre en escena el otoño,que siga la función. Yo, el director de esta orquesta , batuta en mano, está dispuesto a continuar dirigiendo la función. Hasta que el cuerpo aguante, hasta que no se me apague la ilusión y las ganas para seguir.

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Lo Incalculable

Andaba yo cavilando por la huerta, haciendo tareas rutinarias, entre brócolis y acelgas, y me paré en seco y caí en la cuenta de que en la Naturaleza no tienen sentido ninguno los parámetros establecidos por nosotros, los humanos. Me explico.
¿Qué entenderá una de mis gallinas cuando una mañana no aparezco por allí porque resulta que es domingo?  ¿Domingo? Qué leches es eso dirá ella…. A mí dame restos de verduras y sácame del gallinero a buscar bichinos entre los naranjos. Es un día igual que el de ayer e igual que el que vendrá mañana. Alimaña mediante.

¿Qué sospechará una de mis ovejas cuando no tenga mi presencia porque me fui celebrar mi cumpleaños ? Ella berreará echando en falta alguna de mis atenciones.

No entenderá nada mi mastín Zuma si hoy le pongo doble ración de comida… ¿Cómo le hago entender que mañana no puedo venir a la finca  porque tengo que ir a la actuación de navidad  de los niños en el colegio? Y que si te lo comes todo de golpe mañana no vas a tener más, como siempre haces…

( como ven aquí, el ser humano siempre cree saber lo que puede llegar a pensar o sentir, sí, sentir un animal)

El ritmo vegetal es otro. Es más sutil. Si estoy dos días sin pasar al lado de esa calabaza, no se dará cuenta. Bueno, o eso espero, sino la cosa se pondría más esotérica.

El ser humano le puso nombre a los días y a las estaciones  pero para el mundo vegetal y animal, un día festivo es exactamente igual que un horrible  lunes gris.

El ser humano se ha inventado indicadores para medir cuánta agua cae o cuánto calor hace.

El ser humano nos dice si la luna sale a tal hora o si está en cuarto menguante. O a qué hora exacta tendremos pleamar.

El ser humano establece exactamente cuanta cantidad de abono químico requiere una planta para crecer.

A la mierda con todo esto .

Las leyes de la Naturaleza no proceden de la Naturaleza ( ojo ) sino de los humanos. La Luna que recorre el cielo es descrita por parámetros que sólo nosotros hemos hecho y entendemos. La Luna por sí misma no se rige por esos parámetros.

El ser humano a jugado a ser dios. Simplemente le ha puesto nombre, números, fechas, grados, metros,  ha hecho escalas, parámetros, mediciones a las cosas físicas…. Pero esas cosas simplemente son, están, estaban y estarán una vez desaparezca el ser humano y entonces ya no habrá nadie para decir que hoy es fiesta porque está rojo un número en el calendario (Calendario gregoriano por supuesto. El nuestro. El bueno)

Nada de eso importará ya. Quizá  esa calabaza a la que nadie prestaba atención  sea capaz de decirse a sí misma “pobres humanos, estaban siempre pendientes de cosas banales y no se daban cuenta que lo importante no se puede calibrar. Sino que  solo se puede sentir, percibir, intuir, entregarse íntegramente a tu ser sin importar nada más de tu alrededor”.

Yo mismo le pongo precio a las verduras que vendo. Y os puedo asegurar que no tienen precio. Su precio REAL es incalculable, pero aún así tengo la osadía de decir que un manojo de puerros vale 2 euros. Qué arrogancia por mi parte…

Hay cosas que no se pueden calcular ni medir, como la alegría y la felicidad completa que siente uno al disfrutar el trabajo bien hecho, el goce de comerse un sabroso tomate en plena canícula, un bonito atardecer o la perfección de un huevo. Cosas para las cuales espero que nunca se encuentre la manera de cuantificar. En ese momento estaríamos dando el paso definitivo para nuestra inminente extinción.

La Física puede probar inequívocamente que en el mundo hay algo más que lo físico. Está lo Metafísico y eso es científicamente demostrable.

El ser humano está tan desnaturalizado, tan desarraigado de lo que alguna vez fue, que da pena. Damos pena, dais pena. Doy pena…. Pero….   ¿cuanta pena? ¿mucha, poca, un poquino, un cacho, un metro cúbico, un litro, un galón, una yarda, una pulgada, una legua, una milla, una braza, una onza, una libra, un gramo, un quintal, una arroba, un amperio, un mol, o 24 quilates de pena?

 

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¡¡Salga ahí fuera!!

¿No se han dado cuenta de lo que está aconteciendo en estos días?.

Es lo que llamamos primavera, pero es que al ser humano nos gusta ponerle nombre y fecha a todo, dicen que esta estación empieza el 22 de marzo. Pues para mí no!!.

Esto comienza cuando tu sales de casa y los pulmones se te llenan de aire impregnado en polen, cuando los cánticos de los pajarillos se superponen a los chillidos de los coches, cuando el sol brilla tan fuerte que necesitas gafas oscuras, los parques se llenan de niños y las terrazas de gente. Cuando te sorprendes silbando una preciosa melodía. Las prendas que llevas pesan menos y ves la palidez en tus brazos y pantorrillas.

Si te fijas bien dentro de ti, tu sangre fluye con más presión, necesitas hacer cosas y las hormonas se disparan. Eso te invita a salir a la calle, pero mejor vayámonos al campo, a ver que ocurre por allí…

El campo llevaba todo el invierno dormido, retenida la savia de las plantas y los arboles. Ha estado lloviendo bien en el final del invierno, digamos que el escenario ya estaba preparado, solo faltaba el calor pero sobre todo que los días fueran más largos. En un abrir y cerrar de ojos la naturaleza se activa y explota ante ti en colores aun por inventar. Los olores y sonidos se entremezclan para que acaben metidos en tu cabeza y formen un preciso recuerdo que quizás lleves contigo el resto de tu vida o en el futuro venga a ti el día menos esperado.

Ahora en la huerta los trabajos se agolpan. Hemos dejado atrás el relax del invierno, esas eternas semanas lluviosas en las que no puedes hacer nada, solo mirar por la ventana y consultar el Aemet.  Ahora toca darlo todo. Ahora hay que poner en práctica todo aquello que pensabas en el sofá de casa sentado frente a la chimenea y rectificar errores del año pasado.

Pues bien, te van a salir agujetas en sitios insospechados y los días pasan más rápido de lo que tú quisieras. No te da tiempo a sembrarlo todo en su debido momento. En casa preguntan por ti. Ya no estás. O bien estás doblando el lomo o bien cuando tu cuerpo regresa a casa, tu cabeza la conservas todavía planificando siembras y bancales. Se te agolparán plantas y semillas esperando tocar tierra. Una tierra que de nuevo volverá a dar vida, y alimento. Una tierra que permanecerá siempre expectante a que la trates con dulzura. Ya sabes que lo que das se te devolverá con creces. Y no olvides, ten siempre presente que esa tierra que trabajas nunca te pertenecerá, más bien al revés, tú le pertenecerás a ella en un futuro.

Así es la vida de un hortelano en la primavera. Dura, intensa y gratificante.

 

(para mí la primavera podría ser esta canción)

 

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Mi Religión

De niño fui a un colegio de curas y eso te marca, yo diría que para toda tu vida.

No creo en ninguna religión preestablecida, a lo largo del camino me he ido formando mi propio santoral. Digamos que venero al dios Sol por encima de todas las cosas y al dios de las lluvias, y con esos dos vamos tirando.

Religiones del pasado también han venerado lo mismo,supongo que pueblos dependientes de esos dos elementos naturales para su subsistencia. Pueblos asentados y hortícolas que veneraban lo mismo que yo a día de hoy. Ya desde el Neolítico sabían de su vital importancia y ahí tenemos monumentos claramente solares como Stonehenge.  Para que todo crezca se necesita agua, luz y calor. Y es justo en estos días del solsticio de invierno, cuando las fuerzas de la luz van ganando a las de la oscuridad. Los días cada vez son más largos y las plantas quieren salir de su aletargamiento. Podemos empezar a pensar en nuevas siembras.

Tláloc, Chaac, Seth, Iskur, Zeus, Júpiter, todos ellos dioses de la lluvia de diversas civilizaciones, a los que imploro en momentos de sequía. No creo que ninguno de ellos escuchen mis súplicas, pero es que hay ciertos momentos en los que es de extrema necesidad menear a los santos para que se revuelva la atmósfera. Por mucho que reguemos artificialmente con modernos sistemas de riego, nada hará crecer mejor a las plantas que la propia lluvia. El campo cambia de aspecto y se respira mejor. La lluvia lo limpia todo.

Lluvia y vida

Lluvia y vida

Utu, Apis, Helios, Inti, Mitra, Quetzalcóalt, Ra, de estos y de otros tantos dioses solares son de los que me acuerdo cuando las noches son eternas y los días cada vez más pequeños y fríos, cuando a las seis de la tarde es noche cerrada. Acabarán imponiendo su poder omnipotente ante las frías noches invernales que todo hiela y paraliza.

SOL

SOL

Gracias al Sol,  a parte de que nos de calor a personas, animales y plantas y sea dador de vida, gracias a Él, digo, consigo suministrarme de energía ( solar, claro) para la vivienda y bombear agua del subsuelo y así poder regar la huerta en verano. También podemos cocinar alimentos a través de nuestra cocina solar y no tener que ser tan dependiente energéticamente hablando. Creo pues en unos dioses reales que debemos venerar ya que sin ellos sencillamente desapareceríamos.

Cuando la noche del 24 al 25 de diciembre toda la cristiandad esté celebrando el solsticio de invierno, camuflado con el nacimiento de Jesucristo, yo estaré celebrando internamente la fiesta del Sol Invicto. Si me veis por la calle prefiero que me felicitéis las Saturnales.

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Vida y Muerte

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Cadáver de Berenjena, protagonista de este relato.

La persona que planta un árbol sabiendo que nunca descansará a la sombra del mismo, empieza a entender el sentido de la vida.

Miro a mi alrededor en la naturaleza y sé que todo lo que me rodea me sobrevivirá. Pensar eso me hace sentir pequeño. Es algo que tenemos que tener presente, no estamos aquí para siempre.

En la huerta estoy rodeado de vida y muerte, a todos los niveles. Es un hecho que cuanto mas grande sea el ser vivo que pierde la vida, hablando de plantas y animales,  más grande es la pena y el dolor. Si ves morir un gusano o una hormiga no te da la misma lástima que ver morir un águila o un elefante. No es lo mismo que se marchite una amapola a que se seque una encina centenaria. ¿El tamaño importa a la hora de dar pena ?. Ahí os lo dejo…

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Alcornoque con la espada de Damocles pendiendo sobre él.

Lo que nos ocupa en estas líneas básicamente son las plantas. En la huerta tengo un alcornoque enorme al cual solo le queda una rama y al ser esta tan grande y pesada, tarde o temprano caerá, desgajando lo que queda de árbol. Me dará mucha pena, será una pérdida insustituible, es un ser único debido a su edad y corpulencia.

A la par, este verano también he tenido algunas plantas hortícolas singulares debido a su porte o producción. Ahora las llevo conmigo en el recuerdo y son motivo de orgullo si alguna vez hablo de ellas: La sandiera que me dio dos sandías de 20 kilos, la tomatera de bombilla amarillo que salió esporádicamente  y daba unos ejemplares descomunales, la pimentera aquella que cuanto más le quitaba, más me daba. La esparraguera que no paraba de alegrarme las mañanas de recolecta…

Todas ellas estarán en mi memoria hasta que la temporada que viene vengan otras que borren esos recuerdos, así somos de ingratos. Pero de la que nunca me habré de olvidar, la cual ha inspirado este pequeño relato, es esa planta de berenjenas que salió por sí misma a los pies de un bancal de zanahorias. Bebiendo lo que les sobraba a las escondidas holandesas, fue poco a poco creciendo y haciéndose un hueco en el plantel y  supo llamar la atención del hortelano. Cuando el resto de sus congéneres (todas alineadas, ordenadas, bien dispuestas, sin salirse del guión) enfermaron de araña roja, ella supo sobrevivir sin verse afectada, logrando dar unos frutos de incalculable valor en lo gastronómico. Supo estar al margen y destacar y le fue bien. Tuvo unas compañeras de viaje que nunca podrían darle  sombra ( las zanahorias)  y supo estar a la altura de lo que se le pedía, que era ser productiva y aguantar dignamente hasta el final. El sueño de alcanzar la próxima primavera se desvanecería pronto.

Ahora solo queda su esqueleto como reflejo del paso del tiempo y las estaciones.  Y ahí quedará como estatua en recuerdo a una planta valiente. Pudo soportar los rigores del verano, pero lo que nunca le dijeron es que en este otoño se iban a suceder largas noches gélidas para las cuales ella no estaba preparada.

Un día que pasé a su lado sin prestarle atención, ya que me iba a ver a las coles, me pareció escucharla que me decía : “Como te ves me vi, como me ves te verás.”

 

http://www.youtube.com/watch?v=2ILHYdyDA5k

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Otoño-Invierno

Otoño

Yo soy de la opinión de que solo tenemos dos estaciones. Otoñinvierno y Primaverano.
Podríamos debatir el tema pero tan poco importa mucho. Es lo que viene del cielo y ya está, menos mal que nadie decide que tiempo ha de hacer. Habría un consejo de sabios decidiendo si llueve hoy o nieva mañana y no lo harían bien, seguro.
Tengo ropa y calzado de entretiempo desde hace mucho,  no se gastan ya que la primavera y el otoño no son más que meros estados ideales que si existen, se van en un suspiro.
El cuerpo humano no está preparado para tan drásticos cambios de climatología, de hecho las plantas tampoco, sufren mucho los rigores del frío o del calor. En los humanos suelen ser constipados, sabañones y catarros y en las plantas hongos, hojas amarillas y plagas.

Este año cuando tenía la huerta pletórica de tomates y pimientos, han caído 50 litros de agua de golpe y porrazo y se acabó el hacer gazpacho.
En septiembre vivo aferrado al verano, no quiero que se acabe, siempre espero que se alargue lo máximo posible ya que es época de máxima producción y divertimento para mi y sé que en invierno toca el aburrido mundo de las coles que no dan guerra ninguna,  crecen sin ningún sobresalto. Mi mente la tengo puesta en el estío y me cuesta cambiar y pensar en coliflores cuando todavía tengo el campo lleno de berenjenas, alguna sandía y pimientos.

Pero el irremediable pasar de los días y el bajar de temperaturas, hace que acepte lo irremediable.  Cuando noto que los dedos de los pies se me congelan y no puedo soportar más, tengo que cambiar las chanclas por las pantuflas. Me doy cuenta de que ahora toca bajar los biorritmos, las pulsaciones. Los días son más cortos y hay que descansar todo lo que nos exprimimos en el verano.

En mi mente ya ando preparando la huerta del próximo verano y no es ninguna tontería, hay que hacer balance de lo que ha ido bien, mal o regular. De lo que plantamos mucho y nos pasamos habrá que poner menos (pepino,cebollas) y lo contrario, más de algún otro producto . Alguna cosa nueva por experimentar (trigo sarraceno) y los experimentos de este verano pasado (cacahuetes) valorar si poner más.

Algo bueno que tiene la entrada del otoñinvierno es la llegada,bueno, más bien la salida de las setas. Ese exquisito manjar que nos ofrece la naturaleza para engatusarnos y empezar a cambiar de texturas y sabores nuestras sartenes. Después vendrán repollos, coliflores y los tan de moda y saludables brócolis.

Hace poco me he enterado que cuando llueve no huele a tierra mojada, lo que huele son unas bacterias que se llaman Streptomyces coelicolor y que sueltan unas esporas y eso es lo que olemos.  Osea, esporas que huelen a tierra mojada ¿no?.Sea como fuere a mi a lo que me huele es a cambio de estación y ¿donde habría metido las botas y el traje de agua?…

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La belleza. ¿Donde está para ti?

Zanahorias con personalidad

Zanahorias con personalidad

George Clooney es bien guapo pero tiene un cerdo por mascota. Dicen que la belleza está en el interior (es la excusa que tenemos los poco agraciados, tienen que conocernos por dentro), pero en nuestro día a día nos dejamos llevar por lo cánones de belleza preestablecidos por no se sabe muy bien qué o quién.

Yo es que el mundo de la moda nunca lo he comprendido, y no me refiero solo en lo concerniente a la ropa (que tiene tela, marinera), sino a todas esas modas que tan rápido  vienen, como se van. De buenas a primeras un tipo de peinado, una música, una dieta, un celular, una pulserita, un libro, una película o serie televisiva, un tipo de gastronomía. Nada de eso durará mas de un lustro, te lo aseguro.

Pero lo que yo me preguntaba el otro día en la soledad de mi huerta, es que, donde y quién han establecido los cánones de belleza para fruta, verdura y hortalizas. En la pasarela huertil valen tanto calabacines amorfos como estas zanahorias deformes. Una vez que les quitas la cáscara te das cuenta que lo importante está dentro.

Lo que tratan de vendernos en cualquier escaparate es nada, recubierto de algo brillante o llamativo. Los coches de hoy en día son puro diseño de plástico y frágiles. Lo importante va  en el interior, eres tu. Cualquier vestido fashion de una marca super-mega dentro de dos temporadas no vale nada, recuerda, lo importante es el relleno, osea tu. En cualquier plato de un restaurante de alta cocina, lo de fuera, las espumas y demás florituras no son importantes, lo que queda es el fondo. Los garbanzos y las lentejas nunca han estado de moda, pero se comerán por siempre jamás, ya que son auténticas.

En esta sociedad tan superflua que nos ha tocado vivir, no tienen buena vista ciertas formas , medidas, y colores. Habrá que intentar no quedarse en la piel sino buscar más allá de un mal aliento, un hombro lleno de caspa , un culo gigante, una tripa descomunal o pequeñas deformidades en una berenjena.

Por mi casa desfilan a diario toda suerte de verduras deformes y a punto del abandono, como un circo de fenómenos extraños. Pero en su interior está toda la esencia de la belleza ya que la tenían reservada toda para sí.

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Apis mellifera

Hacendosas abejas en su rutina diaria.

Hacendosas abejas en su rutina diaria. ¿Dónde está la reina?

Hablamos de abejas, y si hablamos de ellas a mi se me pasan las horas. Es una de mis pasiones, más bien tardía, de las más recientes y por tanto la más ferviente y al ser un mundo tan amplio y tan desconocido para el ser humano, resulta más atrayente si cabe.

Una de las cosas que me empezaron a atraer de este mundo (fíjate tú la tontería) son los términos que se manejan en este campo: colmena, jalea, pecorear, polen, castrar, opercular, enjambrar, apiario, colonia, néctar, realera, propóleo…son todas palabras con una sonoridad que me atraían y necesitaba saber de primera mano que significaban.

Pues bien, llevo dos años tratando con ellas, con las palabras y las abejas. Y empezamos a conocernos. Es fácil lo de la semántica, con coger un diccionario nos bastaría, pero aprender el por qué de las abejas creo que me llevará toda una vida, lo cual me alegra ya que así voy a estar entretenido un tiempo.

En este pequeño recorrido que llevo hecho con el colmenar, siempre de la mano de un maestro, creo entender el por qué nos resulta tan difícil comprender a este pequeño animal. La razón es muy sencilla: somos diametralmente opuestos a ellas.

Los estudiosos dicen que las abejas hacen su aparición en el mundo en las postrimerías de la era terciaria, hace unos 150 millones de años. Total ná.
Todos los pueblos de la antigüedad las consideraron sagradas, viendo en ellas un símbolo de trabajo.
Por supuesto, hoy por hoy a la abeja no se la idolatra ni se le rinde pleitesía, más bien parece que queramos exterminarla con tanto uso químico en los campos, que las mata, y tantas antenas que las desorientan y hacen que no puedan volver a sus casas y mueran.

La abeja es un ser que trabaja en equipo, cuando sale a buscar alimento expone su vida ante mil peligros por llevar polen y néctar para su comunidad. Esto si tratamos de extrapolarlo al ser humano y su comportamiento actual es que me da la risa. Aquí cada uno vamos a nuestro interés y si al vecino le va peor que a ti,pues mejor. Con este comportamiento nunca sacaríamos una colmena adelante. Nos comeríamos toda la miel, no vaya a ser que la coma otro antes.

Como poseedor de colmenas, creo que tengo el deber de contribuir a que no desaparezca este bello y valioso insecto. Transmitir a quienes me rodean el respeto y la adulación por la abeja. Hacer entender a la gente que cuando te tomas una cucharada de miel o polen, el trabajo que han realizado para fabricarlo ha sido ímprobo.
Yo me autoimpongo amarlas, respetarlas y cuidarlas en su salud y sus enfermedades. Y solo robarles una cantidad razonable de miel y polen.
Tenemos tanto que aprender de ellas que se me pasan las horas muertas observándolas.

Y reconozco que con mis hijos sigo disfrutando de La Abeja Maya.

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El mejor alimento del mundo

granos de polen

granos de polen

¿Que extraña confabulación existe, que ordenes se han dado, que gobierno sucio lo está ocultando, que miedo hay para darlo a conocer, que gran farmacéutica está detrás de todo esto?.
Que gran indignación me corroe, porque no me puedo creer que se oculte y no se promocione, que no lo recomienden en colegios, en centros de salud y farmacias las cualidades y bondades del alimento más completo y sano que nos brinda la naturaleza.
Lo fabrican las abejas, y no estoy hablando de la miel, que tiene otro capítulo aparte, sino del POLEN. Ese gran desconocido por estos lares.
Y mi pregunta se responde sola. Si se promocionara, recomendara el médico, y lo vendieran en farmacias, se les iría acabando el chollo a más de una vil industria farmacéutica. Y a lo mejor resulta que es mejor tenernos enfermos y que estemos controladitos gracias a medicamentos y potingues. Grandes panaceas que no sirven para mucho.
En una sociedad dormida y apoltronada como la nuestra, que nos da pereza investigar un poquito,  es fácil que a través de ese infernal mueble que escupe basura – la tele –  nos vayan adormilando el seso.  Y resulta que desde hace un tiempo nos tienen donde querían y ahora hacen con las masas lo que les place.  Y yo no veo más que manipulación y engaño, estafa y aborregamiento.
El polen es el alimento más completo de la naturaleza ya que contiene todo el abecedario en vitaminas, carbohidratos, proteínas, aminoácidos, enzimas, debajos, y…¡no te lo anuncian por la tv!
Las abejas lo fabrican visitando las flores y recogiéndolo en sus patitas traseras,  van fabricando una bolita que depositaran en la colmena y servirá de alimento para futuras abejas. Se dice que tienen que visitar hasta 600 flores para fabricar una bola de polen.El apicultor pondrá un cazapolen en la piquera de la colmena, una entrada más pequeña por la cual entra la abeja, pero el polen se queda atrás, cae en un cajón que habrá que recoger a diario para que el polen no pierda propiedades.
Quiero también apuntar que el polen que solemos ver en las tiendas es el polen seco, ya deshidratado. Pues resulta que en el secado pierde hasta el 90% de sus propiedades. Seco se conserva más tiempo pero en fresco sus propiedades están intactas y el sabor no tiene comparación. Yo lo congelo y voy disfrutando de él durante todo el año y no tengo que visitar la farmacia. Lo ideal sería contactar con un apicultor de la zona para que nos lo proporcionara recién cosechado.
Hay que parar esta confabulación mundial y repartir polen en las entradas de los colegios.

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La otra

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Listo para la plantación

En los meses de abril y mayo mira que hay eventos, fiestas de primavera, barbacoas con los amigotes, conciertos, womads, comuniones, buen tiempo para ir al parque, pero yo no estoy para nada ni para nadie…solo tengo tiempo para mi huerta y la cabeza solo puesta en ella. Aunque he de decir que a veces me escapo. Mi familia también requiere mi presencia.

Ella me exige todo mi tiempo, me exprime hasta decir basta, es caprichosa y orgullosa. Es celosa y es mujer y hay que tratarla bien, hay que mimarla, alimentarla como a ella le gusta, hidratarla, aunque no en demasía. Acariciarla con ternura, quedarle la dermis lisita y sin arrugas, peinarla y rastrillarla.

Vestirla con bonitas plantas y cuidar de ella todo el verano es mi pasión y devoción. Y si te portas como es debido, si lo haces bien, si sabes darle lo que te pide, si te anticipas a sus requerimientos (ella nunca te los va a pedir), te recompensará de mil amores entregándote todos sus frutos. El amor será eterno y tu le serás siempre fiel. Serás su protector para siempre y responsable único de lo bueno y de lo malo. De la salud y de la enfermedad.

Pero compañero, por el contrario, si no te anticipas a sus deseos, si no sabes leer entre líneas sus sutiles gestos, si pasas varios días sin estar con ella, lo pagarás caro, dejará de haber complicidad entre los dos y te costará volver a ganarte su confianza.

Y es cierto que todas estas cosas pasan y me han pasado, llega un momento en que la huerta llega a tener conciencia de lo que realmente ES y empieza a funcionar como un ente vivo. Y tienes que estar atento a cualquier mínimo detalle para poder anticiparte y poner remedio, si lo hay. Una de las cosas más importantes que hay que hacer en una huerta es PARAR Y OBSERVAR. Si no lo haces mal vamos. Tenerlo todo planeado y no dejarlo todo al azar, las improvisaciones por lo general son malas.

Y en estos meses previos al verano ella tiene que estar preciosa, radiante como una novia. El verano seguramente pasará factura y las plantas se marchitarán y morirán. Tu tienes que estar ahí para que eso no ocurra o en su defecto para dilatar lo máximo ese momento en el que tienes que arrancar un cultivo porque ya dio lo máximo de sí.

Y paso tanto tiempo ahí, entre bancales, semillas, plantas, goteos que hay veces que no sé quién es “la otra”, si la huerta o mi señora esposa.

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